De la PUCP a las estrellas: GIA realiza el lanzamiento del cohete Kuntur-1

09/07/2026

Tras casi tres años de investigación y desarrollo, el Grupo de Ingeniería Aeroespacial (GIA) de la PUCP lanzó con éxito el cohete experimental Kuntur-1. Este proyecto, desarrollado especialmente por estudiantes, representa un avance para la ingeniería espacial universitaria en el Perú. Además, busca consolidar un programa aeroespacial que impulse la innovación tecnológica desde las aulas.

 Un proyecto que nació de un sueño compartido

“El propósito original de GIA era simplemente hacer un cohete”, explica Atilio Molero, secretario y co-fundador del grupo. Todo inició a partir de este sueño y terminó convirtiéndose en una organización que hoy reúne a más de 90 estudiantes de distintas carreras.

Fundado en el 2023, el Grupo de Ingeniería Aeroespacial (GIA PUCP) nació con el objetivo de desarrollar tecnología espacial desde la universidad. De esta manera, querían demostrar que este tipo de proyectos también pueden realizarse en el Perú.

A pesar de que el propósito inicial era el lanzamiento de un vehículo espacial, conforme nuevos estudiantes se sumaban al proyecto, esta iniciativa creció hasta ser una organización con una visión a largo plazo.

“Es un proyecto multidisciplinario”, describe Atilio. Actualmente, GIA PUCP integra estudiantes de ingeniería mecánica, mecatrónica, electrónica e informática. Mientras que, por el lado administrativo, cuentan con alumnos de comunicaciones, gestión y psicología. Esta diversidad permite que el proyecto combine el desarrollo tecnológico con la interdisciplinariedad de distintas áreas fundamentales, alejadas de la ingeniería.

Construir tecnología desde cero

Uno de los principales desafíos fue desarrollar el cohete sin recurrir a componentes importados. Debido a las restricciones existentes, el equipo optó por fabricar la mayor parte de las piezas en el país. Por lo que, mediante la impresión 3D, mecanizado y procesos propios, crearon las piezas del proyecto. Incluso, generaron su propio combustible.

Atilio recuerda que al presentar la idea recibieron respuestas poco alentadoras. «Nos decían que estábamos locos por querer hacer un cohete», comenta. Lejos de desanimarse, el equipo decidió avanzar paso a paso. Así, se enfocaron en resolver un problema a la vez y, gracias a esto, lograron llegar al momento del lanzamiento.

Durante el proceso de construcción, la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (CONIDA) les brindó asesoría técnica para garantizar que el desarrollo del proyecto cumpliera con los estándares de seguridad. “Fueron como nuestros docentes. Se comportaron muy cercano a lo largo de nuestra historia”, detalla Angelo Camero, gerente general, vicepresidente y co-fundador de GIA.

Superar los retos para hacer historia

La construcción del cohete culminó en octubre de 2025. Sus dimensiones son pequeñas y se asemejan más a un pequeño misil de aire, ya que cuenta con alrededor de 1.2 metros de alto y 3 pulgadas de diámetro. Sin embargo, a pesar de su tamaño, su nivel energético es comparable a la fuerza de dos granadas de guerra.

Al tener en cuenta estas observaciones, el equipo no contaba con los permisos necesarios para el despegue, debido a que, en el Perú, no existe una normativa específica para este tipo de proyectos universitarios. Esto implicó varios meses de coordinación con distintas instituciones públicas.

«Tuvimos que demostrar que nuestro cohete experimental podía lanzarse de manera segura y que el equipo estaba preparado para hacerlo», explica Angelo.  Este proceso permitió abrir un camino para futuras iniciativas similares. Además, lograron encontrar un terreno óptimo que cumplía con los requisitos relacionados a las dimensiones, condiciones climáticas y seguridad.

El lanzamiento se realizó en Chincha, donde el equipo pudo validar el funcionamiento del cohete y de sus distintos subsistemas. Llegaron a alcanzar los 520 metros de altura. Así, demostraron que la perseverancia puede superar las adversidades del camino. «Nunca nos rendimos ante las trabas que se nos pusieron en el camino; siempre buscamos la forma de seguir avanzando», afirma Atilio.

Un programa con proyección internacional

Tras el lanzamiento de Kuntur-1, GIA ya trabaja en nuevas misiones que darán continuidad al programa Kuntur. Además, el equipo desarrolla un cohete multietapa y un motor híbrido. Estas tecnologías buscan ampliar las capacidades del grupo y fortalecer la investigación aeroespacial en la PUCP.

Además, uno de sus próximos objetivos será participar en el “Latin American Space Challenge 2026”, competencia próxima celebrarse en Sao Paulo, Brasil, y reúne a equipos universitarios a nivel internacional. «Este año esperamos llegar al podio. Creemos que nuestro equipo tiene el talento y la capacidad suficiente para lograrlo, sostiene Angelo.

Muchos integrantes de GIA realizarán su primer viaje internacional, gracias a la competencia, y descubrieron nuevas oportunidades de especialización. «Muchos de esos chicos llegan con el sueño de ser ingenieros aeroespaciales y esta competencia es la forma más cercana que tenemos como estudiantes peruanos de acceder a una experiencia similar», explica Angelo.

Inspirar a las próximas generaciones

Más allá del desarrollo tecnológico, los integrantes de GIA consideran que el proyecto busca abrir nuevas oportunidades para quienes sueñan con dedicarse a la ingeniería espacial. Atilio afirma que uno de los mayores aportes del equipo es demostrar que este campo también puede desarrollarse en el país y motivar a más jóvenes a involucrarse en él.

Es que el compromiso de los integrantes ha sido la clave del crecimiento de la organización. «Nosotros no buscamos un perfil académico excelente. Simplemente, si tienen el deseo y la perseverancia, cualquier cosa se puede conseguir”, explica Atilio. De esta manera, destaca el espíritu que ha impulsado al equipo desde sus inicios.

Con el desarrollo de nuevas tecnologías y la participación en competencias internacionales, GIA espera seguir fortaleciendo la presencia de la PUCP en el ámbito aeroespacial. El lanzamiento de Kuntur-1 marca el inicio de algo nuevo. “Mi recomendación para quien le interesa el rubro aeroespacial es que no tenga miedo de enfrentarse a retos grandes y a trabajar con un equipo grande de personas. Eso es lo chévere de este sector” menciona Angelo.