Israel Luis: del sueño de Iron Man a una estancia posdoctoral en Harvard

04/06/2026

Fascinado por la ciencia ficción desde su infancia, nuestro ingeniero mecatrónico ha dedicado su carrera a diseñar tecnologías capaces de transformar la movilidad humana ordinaria. Tras culminar su doctorado en Estocolmo, hoy es financiado por el gobierno sueco para su posdoctorado, que incluye una estancia en la Escuela de Ingeniería y Ciencia Aplicada de Harvard.

Un campus para explorar y crecer

“Cuando estaba en el colegio quería hacer el traje de Iron Man”, recuerda entre risas Israel. Porque su admiración hacia la robótica traspasaba la modernidad: él apuntaba a diseñar dispositivos que revolucionasen la fuerza y capacidad humana. Aquellas tecnologías que solo veías en películas de ficción, no en la realidad.

Pero para alcanzar la excelencia, que lo ha llevado a Suecia, Dinamarca, Estados Unidos y hasta Japón, el camino de Israel empezó en la PUCP. Nuestra institución siempre fue su primera opción. Tanto por la experiencia académica como cultural.

Como el mayor de cuatro hermanos en una familia con desafíos económicos, agradece el respaldo económico que recibió de la universidad durante su formación: “La PUCP nos apoyó muchísimo. Si no hubiera tenido ese soporte, probablemente no habría podido estudiar aquí”, asegura.

Porque la vida PUCP es más que clases y exámenes. Israel participó en actividades culturales y deportivas que le permitieron formarse como persona. También se fue de intercambio a la Universidad de Lund en Suecia, gracias a las relaciones académicas internacionales del más alto nivel que ofrece nuestra institución.

“Lo valioso de la PUCP es que te permite explorar quién quieres ser. No solo como profesional, sino como ser humano”, sostiene.

De las lesiones a la biomecánica

Entre las actividades extraacadémicas que practicaba, el parkour —disciplina física y mental— terminó marcando de forma inesperada el rumbo de su investigación. La exigencia de este deporte le produjo distintas lesiones, pero especialmente una pregunta: cómo la tecnología podría ayudar al cuerpo humano a ser más resistente.

“Ahí nació mi interés por la biomecánica. Pensaba: si una lesión de unas semanas ya es difícil, imagina vivir toda una vida con problemas de movilidad. Quería crear dispositivos que ayudaran a las personas a moverse mejor”, explica Israel.

Aquel interés se volvió material cuando descubrió el Grupo de Investigación en Robótica Aplicada y Biomecánica (GIRAB), liderado por el profesor Dante Elías, a quien considera uno de sus principales mentores, ya que lo guió en la meta que se trazó tras regresar de Suecia: retomar sus estudios en el exterior.

Si bien continuó su preparación en el Perú como investigador en GIRAB y como jefe de práctica en nuestra universidad, Israel logró participar en programas de alto prestigio como el MIT Global Entrepreneurship Bootcamp, el HPAIR de la Universidad de Harvard y el Leader of Innovation Fellowship en el Reino Unido.

Porque, además de dedicarse a la investigación, Israel es un inventor. Cofundó y fue CEO de Löfte, un startup creado junto con amigos y egresados de la PUCP para desarrollar dispositivos de aumento humano: “Queríamos crear tecnología no solamente para personas con discapacidad, sino también para adultos mayores, atletas o incluso personas que simplemente quieran moverse mejor”, comenta.

Löfte nació a partir de una tesis en ingeniería mecatrónica sobre un dispositivo asistencial para tobillo dirigido a adultos mayores y continuó desarrollando indumentarias inteligentes que le permitieron ganar torneos como Startup Perú y el Creative Business Cup Perú 2018, en el que representaron al Perú en la etapa final en Dinamarca.

Estas experiencias como emprendedor e investigador fueron fundamentales para ser admitido y recibir financiamiento en el programa de doctorado del KTH Royal Institute of Technology de Suecia, una de las universidades más importantes del mundo en ingeniería y tecnología.

Durante su doctorado, Israel desarrolló modelos musculoesqueléticos capaces de simular el movimiento humano mediante herramientas computacionales. “Dispositivos que vistes en el cuerpo para que apoyen el movimiento”, es como lo describe en palabras sencillas.

Su investigación combina datos experimentales, biomecánica y simulación para diseñar dispositivos asistenciales más eficientes. “Lo que hacemos es crear un avatar virtual del cuerpo humano para probar millones de formas de asistencia antes de implementarlas en un robot real”, explica.

La perseverancia: Syfte y Harvard

Al acabar el doctorado, Israel siguió su trabajo en KTH como investigador postdoctoral en donde aplicó las herramientas computacionales de su posgrado para evaluar su efecto en personas. Uno de los mayores logros fue obtener el mejor proyecto de investigación en ESMAC, una de las sociedades de investigación más importantes de Europa en biomecánica.

Pero acabar su primera estancia postdoctoral solo lo motivó a continuar su carrera académica, a través del competitivo y prestigioso VR International Fellowship, fondo otorgado por el Consejo de Investigación de Suecia a investigadores jóvenes con propuestas científicas altamente innovadoras. Aunque el proceso no fue inmediato: Israel postuló una primera vez y no fue seleccionado.

“Lo intenté una segunda vez y esta vez lo obtuve. Creo que es importante entender que muchas veces las oportunidades llegan cuando se tiene perseverancia”, relata. La Escuela Sueca de Ciencias del Deporte y la Salud – GIH, será nuevamente su casa.

Con una tasa de aceptación entre el 10 % y 12 %, el programa exige que, durante los tres años del posdoctorado, dos de ellos lo realice fuera de Suecia para estar en contacto directo con otros profesionales del más alto nivel.

Fue así como decidió postular a una estancia en la Escuela de Ingeniería y Ciencia Aplicada de la Universidad de Harvard, donde trabajará junto al reconocido investigador Patrick Slade, especialista en Human-In-The-Loop Optimization, una de las áreas más avanzadas de la robótica asistencial.

A través de “Syfte” —nombre del robot portátil con el que ha bautizado su proyecto— Israel busca disminuir la carga articular en personas con artritis de rodilla, condición que 1 de cada 4 personas mayores de 40 años sufre.

Su investigación combinará simulación computacional y robótica vestible para personalizar la asistencia que brinda el dispositivo, con el fin de reducir a la mitad el tiempo que hoy requieren los sistemas de adaptación robótica.

“Queremos que el robot aprenda en un entorno virtual y luego aplique ese aprendizaje en la vida real. Si funciona, podríamos hacer mucho más accesible la personalización de robots asistenciales para personas con discapacidad o adultos mayores”, explica.

Con el modelo funcional, en la última etapa de su posdoctorado podrá trabajar —bajo la guía de un médico— con pacientes que deseen ser parte de este método experimental, gracias a una alianza con la GIH y el hospital Sophiahemmet.

Reconoce que eliminar el dolor total de los pacientes sería un trabajo de más años, pero su meta es reducir el malestar: “Con lograr que no les duela caminar, empezamos bien”, agrega.

Pese a su perfil académico y profesional de alto impacto internacional, Israel mantiene una fuerte conexión con la PUCP: Ha sido docente en la Semana de Internacionalización y le gustaría repetir la experiencia. Además, así como en su momento el profesor Dante Elías y Elizabeth Villota lo guiaron para iniciar su trayectoria en el exterior, él también está dispuesto a colaborar con cualquiera que tenga el deseo de iniciar una carrera fuera del país.

“Si alguien quiere saber sobre biomecánica, Suecia o cómo salir al extranjero, feliz de ayudar. A veces una conversación rápida puede cambiarte la vida”, enfatiza. A través de su LinkedIn, anima a que le escriban y consulten.

Mientras imagina el futuro de los robots vestibles en los países con la tecnología más avanzada del mundo, nuestro egresado todavía conserva intacta aquella curiosidad del adolescente que soñaba con construir tecnología imposible.

“Si algún día logramos que alguien pueda correr, saltar o hacer parkour con mejor rendimiento y sin miedo a lesionarse —gracias a un exoesqueleto— sentiré que todo esto valió la pena”, culmina.