Darlyn Loyola: la ingeniera de minas que construye valor más allá de la operación

16/06/2026

“No va a durar”, era parte de los murmullos que escuchaba cuando llegó al campo. Hoy, nuestra ingeniera de minas es parte de la toma de decisiones financieras en uno de los yacimientos de cobre más importantes del país. En un rubro todavía mayoritariamente compuesto por hombres, la historia de Darlyn Loyola Deza nos muestra que, desde niña, estaba determinada a cambiar el status quo.

Una pequeña con sueños grandes

Al compartir sobre su infancia, Darlyn —antes que anécdotas del colegio o el vecindario— lo primero que recuerda son las palabras de su madre.

“Mi mamá siempre me decía: tienes que cuestionar todo”. Porque a través de esa frase, Darlyn construyó una identidad que la acompañaría toda su vida.

Aunque creció viendo a hombres ocupar los puestos “importantes”, gracias a ese espíritu inquisitivo que aprendió desde pequeña, supo que ella también podía apuntar alto. Si bien no tenía claro a qué se dedicaría, al destacar en matemáticas y ciencias, manejó posibilidades desde arquitectura, medicina e, incluso, astronomía. Pero cual sea el camino que escogería, Darlyn quería marcar una diferencia.

“Yo tenía por hecho desde pequeña que iba a generar impacto… no necesariamente para que la gente me aplauda. Era más para decir: sí pude, sí lo hice”.

Así que, en su investigación de universidad y mallas curriculares, también incluyó el futuro: qué necesitaba el Perú para desarrollarse. Y ahí un artículo periodístico amplió totalmente su panorama: el ‘boom’ de los recursos hídricos y su impacto en el PBI nacional, no solo a nivel económico, sino también desde la creación de empleo y políticas públicas. Ingeniería geológica, entonces, parecía el punto de partida.

El aprendizaje tiene varias rutas

Acostumbrada a salones de 20 alumnos por aula en el colegio en los que siempre se hallaba en los primeros puestos, la PUCP no fue el espacio donde confirmó todo lo que sabía. Fue donde descubrió todo lo que aún podía aprender.

“Una vez que admites que quizá no lo puedes saber todo, todo cambia”, comparte.

Darlyn confiesa que, en un inicio, no estaba entusiasmada de tener que llevar dos años de Estudios Generales de Ciencias. “Yo quiero entrar de frente a mi carrera”, se decía a sí misma. Pero sin ese valioso tiempo interactuando con distintas especialidades, probablemente no hubiera descubierto su verdadera vocación: ingeniería de minas.

“En la PUCP, no eres simplemente un estudiante más, tú estás siendo formado para ser un futuro ciudadano que tendrá un papel en la sociedad”, resalta.

Porque, considera, en la universidad no solo adquirió un riguroso conocimiento técnico y científico, el plus de nuestra casa de estudios, asegura, es el pensamiento crítico que cultiva en la juventud: a tomar decisiones y a hacerse responsable de ellas.

Una cualidad que valora profundamente de sus docentes era que las clases no culminaban tras cumplir con el sílabo: ellos se tomaban el tiempo de conversar sobre la coyuntura del mercado laboral, compartir lo que les esperaría una vez fuera de la universidad. Transmitían una pasión que le ayudó a consolidar su decisión final.

“Siento que los profesores en la PUCP marcaron mucho en mí”, sostiene.

Aunque para encontrar su área de especialización, antes tuvo que rotar en puestos totalmente distintos. Su primer trabajo fue como practicante de geomecánica: analizar el soporte y la estabilidad de los macizos rocosos en labores mineras subterráneas. Pero después pasó por planeamiento minero, donde veía cómo funcionaba la extracción, cuál era el método de minado o cómo salía a flote un proyecto.

Darlyn, entonces, creía haber hallado el área en el que construiría una carrera, hasta que una puerta inesperada se abrió: mejora mine. Dudó en un principio, pero sabía que como recién egresada, era el momento de probar: de seguir ese espíritu curioso que la guió hasta la carrera correcta para ella.

“Algo en mí decía: ‘¿Sabes? Inténtalo, es una muy buena empresa’”, recuerda.

Aceptó. Y una nueva historia empezó.

Construir un espacio propio

En esta nueva área, comenzó a notar cuánto tiempo se invertía en procesos manuales y reportes. Su reacción fue inmediata: encontrar alternativas más eficaces. Se acercó al machine learning, estudió ciencia de datos y comenzó a construir herramientas que le permitieran entender mejor la información y tomar decisiones.

“Mi mente siempre ha sido: ¿cómo hago mi vida más fácil?”, describe. No para reducir su carga laboral o personal, sino para optimizarla.

Hoy es analista de costos, presupuestos y finanzas dentro de uno de los yacimientos de cobre más importantes del país. Darlyn es parte de la toma de decisiones importantes de la empresa: qué genera pérdidas, ganancias, valores y está en constante interacción con todas las áreas.

“Actualmente estoy viendo todo lo que es mina y puerto; ellos me hacen solicitudes, yo puedo ayudarlos, hacemos reportes, costeamos todos los gastos, los ingresos y las oportunidades que luego se traduce en inputs financieros”, explica.

Rodeada mayoritariamente de colegas varones, Darlyn recuerda que cuando llegó recién a la empresa, era común escuchar voces que desconfiaban de su capacidad de resiliencia para adaptarse, no tanto al puesto, sino al ambiente dentro de la mina.

Lejos de asumirlo como ataques personales, Darlyn siente que estos pensamientos se deben a falta de educación. Prejuicios que, observa, están desapareciendo gracias a la perseverancia y lucha de muchas mujeres que la antecedieron.

Piensa en su mamá que siempre la motivó a soñar sin límites. Piensa en sus compañeras que hoy lideran áreas que antes solo ocupaban hombres. Piensa en sus alumnas como jefa de práctica de Estadística para Minería, donde cerca de la mitad del salón eran mujeres, cuando en su época apenas eran dos o tres.

Su futuro, todavía, lo toma con calma: antes de iniciar una maestría, le gustaría realizar diplomados o cursos en finanzas, decisiones estratégicas o estados financieros. Aunque si una nueva área aparece en el camino, Darlyn está preparada para empezar de nuevo: “No me aferro, yo creo que van a venir muchos cambios en mi vida”, asegura.

Aunque le gustaría llegar a ser jefa de costos en un futuro, y pese a que hasta ahora no ha tenido una jefa mujer, Darlyn sabe que su mejor aliado en cada decisión será ese espíritu inquisitivo que le acompañó desde pequeña: el que le permitió disfrutar —sin escuchar los prejuicios de la sociedad— de su carrera, del trabajo en la mina y de los cambios desafiantes dentro de una misma empresa.

Así que comparte ese mismo consejo con las nuevas generaciones:

“Sean curiosas y resilientes. No se subestimen por su género. Confíen en sus capacidades y desarrollen todo lo que son capaces de hacer”, concluye con una sonrisa llena de optimismo.