Johann Vargas: de la ingeniería mecatrónica a la investigación de tecnologías para proteger la salud materna y fetal

21/10/2026

El ingeniero formado en la PUCP encontró un nuevo rumbo para su carrera científica al cambiar de proyecto doctoral durante la pandemia. Hoy, como investigador posdoctoral en Estados Unidos, desarrolla tecnologías orientadas a prevenir complicaciones durante el embarazo y el parto, con especial atención a los contextos de bajos recursos.

La investigación científica no siempre avanza en línea recta. Para Johann Vargas, ingeniero mecatrónico formado en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), el camino hacia la investigación biomédica estuvo marcado por una decisión académica que, en su momento, parecía un riesgo: cambiar de proyecto doctoral cuando había desaprobado un examen decisivo y le quedaban apenas seis meses para demostrar que podía continuar.

Hoy, Johann trabaja como investigador posdoctoral en Emory University, en Atlanta, Estados Unidos. Su campo de investigación es el desarrollo de tecnologías para el monitoreo materno y fetal durante el embarazo y el parto, con el objetivo de contribuir a prevenir complicaciones como la hipoxia fetal y las enfermedades hipertensivas del embarazo.

Su trayectoria, sin embargo, no comenzó directamente en la ingeniería biomédica. Cuando ingresó, esa carrera todavía no existía en su universidad. Interesado tanto en la medicina como en la ingeniería, eligió Mecatrónica porque encontró en la robótica, la electrónica y la biomecánica una posible vía para desarrollar aplicaciones médicas en el futuro.

“Me interesaban la ingeniería y la medicina”, recuerda Johann al explicar por qué eligió esa especialidad. La posibilidad de trabajar en el desarrollo de prótesis y otros dispositivos médicos fue una de las motivaciones que orientaron su decisión.

La elección implicaba, en cierta medida, apostar por una especialización que todavía no tenía un camino académico claramente definido para él. Durante su formación, comenzó a explorar la relación entre ambas disciplinas y, después de graduarse, continuó sus estudios sobre Biological and Biomedical Engineering, primero con una maestría y posteriormente con un doctorado, en McGill University, Canadá.

Un examen que cambió el rumbo de su investigación

Durante su doctorado, Johann comenzó trabajando en un proyecto sobre el reconocimiento de emociones en pacientes con Alzheimer. Sin embargo, el trabajo no avanzaba como esperaba y él mismo tenía dudas sobre sus posibilidades de éxito.

En diciembre de 2019, se presentó al examen de calificación doctoral, una evaluación en la que un comité examina los conocimientos del estudiante y su capacidad para desarrollar la investigación propuesta. No lo aprobó.

La situación lo obligó a reconsiderar su futuro académico. Uno de los integrantes del comité, que conocía su trabajo y confiaba en sus capacidades, le propuso incorporarse a otro laboratorio para desarrollar un proyecto de monitoreo fetal. La oportunidad suponía cambiar de supervisor y de línea de investigación, pero también aceptar una condición exigente: tendría solo seis meses para prepararse y volver a rendir el examen.

El cambio se concretó en marzo de 2020, poco antes del inicio de la cuarentena por la pandemia de COVID-19. Desde entonces, Johann tuvo que estudiar materias que no formaban parte de su especialización inicial, entre ellas fisiología fetal y obstetricia, además de los métodos de aprendizaje automático (machine learning) necesarios para su nuevo proyecto.

La preparación ocurrió durante el confinamiento, mientras intentaba construir las bases de una investigación en un campo distinto de aquel en el que había comenzado su doctorado.

Finalmente, aprobó el examen. Lo que inicialmente había sido un revés académico terminó convirtiéndose en un punto de inflexión: el monitoreo materno y fetal pasó a definir el rumbo de su carrera.

La experiencia también le dejó una lección sobre la naturaleza de la investigación científica. Para Johann, equivocarse no constituye necesariamente un fracaso; puede ser una oportunidad para identificar problemas, revisar supuestos y desarrollar mejores soluciones.

Aprender del error en una época de respuestas rápidas

La exigencia de sus supervisores durante el posgrado influyó en su manera de entender el trabajo científico. Según explica, la necesidad de repetir procedimientos, probar alternativas y revisar resultados puede resultar frustrante para un estudiante, pero forma parte del método científico.

«Aprendí a extraer conocimiento de los errores», señala al recordar esa etapa.

Su reflexión adquiere especial relevancia en un entorno académico en el que las herramientas de inteligencia artificial están modificando las formas de estudiar y resolver problemas. Johann considera que estas tecnologías pueden utilizarse para facilitar el aprendizaje, pero advierte que depender de ellas para resolver tareas sin comprender los procedimientos puede perjudicar la formación de los estudiantes.

En investigación, sostiene, el proceso importa tanto como el resultado. Un experimento que falla puede revelar información que no habría sido posible obtener sin poner a prueba una hipótesis. De manera similar, cuando un programa informático presenta errores, el proceso de depuración permite comprender qué está fallando y cómo corregirlo.

Esta forma de trabajar también ayuda a explicar la continuidad entre su formación universitaria y su actividad profesional. Aunque sus proyectos actuales requieren nuevos conocimientos y métodos, Johann sigue recurriendo a fundamentos que aprendió durante el pregrado, como la teoría de control y el procesamiento de señales.

Para él, la diferencia más importante entre la universidad y el mundo laboral no reside necesariamente en los conocimientos científicos, sino en las responsabilidades asociadas a su aplicación. En el ámbito profesional, las decisiones pueden tener consecuencias que van más allá del aprendizaje individual y comprometer la calidad del trabajo y el desarrollo de un proyecto.

Tecnología médica pensada para contextos de bajos recursos

La investigación de Johann tiene un propósito que trasciende el desarrollo técnico. Su trabajo busca crear tecnologías para el monitoreo materno y fetal durante el embarazo y el parto, con la finalidad de contribuir a prevenir complicaciones que pueden poner en riesgo la salud de la madre o del bebé.

El investigador destaca que sus proyectos procuran desarrollar herramientas que puedan utilizarse en países y situaciones de bajos recursos. Aunque actualmente trabaja en Estados Unidos, mantiene el interés por generar soluciones aplicables a contextos como el peruano.

Ese enfoque constituye una de las motivaciones centrales de su carrera. Para Johann, el valor de una tecnología no depende únicamente de su funcionamiento, sino también de su posibilidad de responder a necesidades reales y llegar a las personas que podrían beneficiarse de ella.

Su recorrido, desde la ingeniería mecatrónica hasta la investigación biomédica, refleja la convergencia de disciplinas que caracteriza a este campo. También muestra cómo una dificultad académica puede modificar una trayectoria sin necesariamente interrumpirla.

Su experiencia deja una idea que atraviesa tanto su formación como su trabajo actual: en ciencia, avanzar no siempre significa acertar desde el principio. A veces, significa reconocer que una ruta no funciona, aprender de ese resultado y encontrar otra manera de llegar a una solución.