Partió de Huancayo a Lima junto a su mamá con apenas tres años en búsqueda de mejores oportunidades educativas y, ahora, Maricielo Macha Quispealaya se encuentra en Seúl como becaria del programa Global Korea Scholarship (GKS), donde se prepara para cursar una maestría en Negocios Internacionales. Convencida de que el conocimiento debe compartirse, nuestra ingeniera aspira a regresar al país para impulsar una industria con visión social y sostenible.
En la sierra central peruana, donde Maricielo dio sus primeros pasos, su madre —educadora de profesión— era consciente de las brechas en el sector con las que tendría que crecer su hija: desde la desigualdad en el acceso a recursos educativos hasta limitadas ofertas académicas. Migrar a la capital, lejos de ser un lujo o capricho, fue una necesidad.
Maricielo tenía solo tres años, pero aquella despedida temprana de su tierra le enseñó una realidad valiosa: “Entendí desde muy pequeña que, para acceder a mejores oportunidades, la educación es clave”. El sacrificio de su mamá —comprendió— debía ir acompañado de su esfuerzo y dedicación en los estudios.
“La verdad es que siempre me ha gustado mucho estudiar, era muy curiosa desde pequeña”, confiesa con una risa cómplice. Esa curiosidad le permitió explorar más allá de los salones de clases: disfrutaba del arte, la historia y el deporte, especialmente del taekwondo.
“No sabía en ese entonces que iba a terminar estudiando en Corea, pero fue uno de mis primeros acercamientos a la cultura”, relata.
Porque antes de llegar hasta el continente asiático, primero tuvo que encontrar su vocación. Y una excursión escolar a una fábrica de lácteos fue la respuesta inesperada. Maricielo todavía recuerda la figura del jefe de planta, quien resguardaba la eficiencia de cada máquina, de cada proceso y de cada trabajador.
La ingeniería industrial, entonces, le ofrecía esa mirada holística a la que aspiraba: comprender la conexión entre personas, productos y servicios. Una visita al campus de la PUCP, sumado al prestigio de nuestra universidad, fueron suficientes para convencerse de seguir su formación aquí.
Aunque por defecto el rigor y la exigencia académica son los primeros atributos que se imaginaba de la PUCP, Maricielo valora especialmente las oportunidades extracurriculares que alberga la universidad. Los concursos de innovación, el trabajo en equipo y el desarrollo de habilidades personales fueron determinantes para una chica —en sus palabras— tímida y de perfil bajo como ella.
Entre la diversidad de cursos que ofrece la carrera, Maricielo destaca dos que —sin imaginarlo— serían fundamentales para su visión profesional futura: Gestión de la Innovación y Gestión Ambiental. Su deseo inicial era liderar una planta industrial como lo observó de escolar, pero a medida que empezaba sus primeras experiencias profesionales, descubrió el área de la sostenibilidad:
“Comprendí que la ingeniería industrial no solo te ayuda a entender cómo funcionan las empresas, también te permite entender cómo las empresas pueden generar proyectos y productos con impacto en el medioambiente, en el progreso de las comunidades”.
Durante sus primeras experiencias profesionales en el área de sostenibilidad, Maricielo tuvo la oportunidad de trabajar de cerca con pequeños emprendimientos. Allí, fue testigo directo de las brechas digitales que todavía permanecen en el país y que limitan el crecimiento o consolidación de muchas iniciativas. Una preocupación que no dejó indiferente tras su salida; por el contrario, la impulsó a iniciar junto a una compañera su propio proyecto.
Cofundó Warmi Hub para acercar conocimientos de marketing y herramientas digitales a mujeres emprendedoras peruanas que buscaban hacer crecer sus negocios. Aunque el proyecto duró menos de lo que le hubiera gustado, le sembró un propósito personal y profesional. “Fue un proyecto clave para mí, porque me permitió entender que ese es el fin que le quiero dar a toda mi maestría”, explica.
El momento de dejar de postergar la meta de estudiar en el extranjero había llegado.
La pandemia retrasó aquel deseo de continuar su formación fuera del país. Económicamente, sería un desafío asumir los costos por sus propios medios. Así que inició su larga búsqueda de oportunidades y becas. Hasta que halló la Global Korea Scholarship (GKS), una beca integral financiada por el Gobierno de Corea del Sur.
La preparación, confiesa, no estuvo exenta de dudas personales. “Es difícil sentirse listo para una oportunidad tan grande, sientes que no eres suficiente”, reconoce. Pero tras indagar a profundidad sobre el programa de International Business que se ofrecía la Ewha Womans University —reconocida como la universidad femenina más grande del mundo— dejó atrás sus temores y se concentró en construir un perfil auténtico, pero que a la vez encajara con los requisitos del candidato ideal.
Apostillar documentos, redactar cartas, reforzar el inglés, involucrarse en más voluntariados… Maricielo no esconde que el proceso puede tomar meses, ser desgastante e incierto, pero comparte una certeza: “No esperen a sentirse completamente preparados para intentarlo”.
Con apenas un mes en Corea, proyectarse a futuro, sería acelerado para Maricielo, pero tiene una convicción: volver al Perú y contribuir al fortalecimiento del ecosistema emprendedor peruano. Empoderar a otros más allá del aula y compartir conocimiento.
Como migrante en la capital en búsqueda de mejores oportunidades, Maricielo es consciente de las carencias y límites que todavía enfrentan miles de compatriotas. Tampoco es distante a la realidad históricamente retadora de las mujeres que, como ella, buscan no solo estudiar una carrera STEM, sino también permanecer, crecer y liderar.
Formar redes de apoyo entre ellas, contar con mentorías y poder visibilizar referentes cercanos —asegura— son claves para construir espacios de desarrollo seguros y de representación efectiva que permitan a niñas y jóvenes en formación decirse: “Oye, yo también puedo llegar hasta allá”.
Retribuir. Ese es el espíritu que la acompaña a lo largo de su vida. Así como anteriores becarios estuvieron dispuestos a guiarla en el proceso de postulación para el programa, así también Maricielo se pone a disposición de futuros postulantes.
“Mis redes están totalmente abiertas para cualquiera que quiera más información o necesite orientación durante su postulación, porque es un proceso bastante retador y siempre es bueno no sentirse solo”, comparte.
La niña que salió de Huancayo a Lima en búsqueda de una formación más sólida no solo está aprendiendo a liderar negocios internacionales en una de las instituciones educativas más prestigiosas de Corea, también se prepara para impulsar una cultura industrial más sostenible, innovadora e inclusiva para todos y todas en su regreso a casa.