Ingenieros mecatrónicos PUCP obtuvieron el primer lugar en Build with Gemma 2026 con un prototipo diseñado para apoyar misiones de búsqueda y rescate, incluso en zonas sin conexión a Internet.
Frente a escenarios de emergencia en los que encontrar a una persona a tiempo puede marcar la diferencia, Diego Pacheco, Heidinger Sánchez, Gruzver Phocco y Robert Quispe decidieron poner sus conocimientos de ingeniería al servicio de un desafío concreto: desarrollar una tecnología capaz de identificar señales de vida entre los escombros y orientar las labores de rescate. Así nació PULSO, un prototipo que integra inteligencia artificial y robótica para responder ante situaciones de desastre.
Tras una extenuante jornada de casi seis horas, nuestros ingenieros mecatrónicos, entre más de 150 participantes, lograron el primer lugar en Build with Gemma – AI Competition 2026, hackatón organizada por Google Developer Groups (GDG). ¿El desafío? Desarrollar, a través de la familia de modelos abiertos de Gemma, una solución con IA local.
Pero PULSO no nació en un laboratorio cerrado, sino desde una genuina preocupación por la realidad social del Perú y América Latina:
“Justo unos días antes ocurrieron los terremotos de Venezuela”, cuenta Diego Pacheco, en referencia a la coyuntura que los llevó a pensar en una tecnología. Este desastre, además, reiteró la advertencia del IGP sobre la posibilidad de un sismo de gran magnitud en la costa peruana. La respuesta ante emergencias era, entonces, una necesidad.
“Con todo eso encima, salió utilizar nuestro conocimiento para poder realizar PULSO”, agrega. El nombre resume su propósito: buscar señales de vida entre los escombros o en entornos afectados por una catástrofe.
La propuesta aprovecha las capacidades multimodales de Gemma 4 E4B para que un celular funcione como el “cerebro” de un robot. A través de sensores y señales como audio, bluetooth o Wi-Fi, el sistema puede identificar indicios que ayuden a localizar personas y orientar la búsqueda. Además, al ejecutarse localmente, abre la posibilidad de operar en escenarios sin conexión.
El equipo ya conocía el vértigo de las competencias de innovación. Precisamente, su experiencia en este tipo de desafíos les permitió agruparse. Aunque, esta vez, el reto era especialmente ambicioso: tenían el hardware, pero debían construir el software desde cero durante la hackatón.
“Lo más desafiante fue correr contra el tiempo”, relata Heidinger. La misión fue tan exigente que, incluso en el horario de almuerzo, trasladaron sus laptops y robots al comedor. Para multiplicar sus posibilidades, explica Diego, se dividieron en dos subgrupos y desarrollaron dos versiones de PULSO: una orientada al funcionamiento local y otra apoyada en la nube.
Capaz de entender textos, ver imágenes y leer datos de sensores al mismo tiempo, lo más innovador de este sistema inteligente es que corre de forma local; es decir, funciona directamente dentro del robot y no necesita conexión a internet. Analiza las evidencias del terreno destruido para avisar a los rescatistas cuáles son las zonas urgentes donde hay señales de vida.
Pero para poder demostrar el funcionamiento del demo, necesitaban prototipos. Preparados para la ocasión, trajeron dos plataformas robóticas: una comercial y otra proporcionada por el Grupo de Robótica PUCP, ambas con funcionamiento en base a la teleoperación: necesitan ser dirigidos por una persona.
“La idea central de PULSO es que el celular esté conectado al robot, y que el celular, a través del modelo multimodal de Google, pueda controlarla, que sería Gemini controlando el robot”, explica Gruzver. Evitar la dependencia humana.
“La propuesta —agrega Gruzver— era hacerlo autónomo, y que este se pueda desplegar, o sea, que múltiples robots se puedan desplegar en una zona de desastre, y empiecen a buscar por múltiples sensores”. Entonces, al localizar el celular, ya sea por bluetooth o por micrófonos, se localiza también a la persona.
Mientras que la mayoría de grupos se enfocaron en el desarrollo de aplicaciones, PULSO fue una apuesta distinta: juntar robótica con inteligencia artificial. Aunque, como explica Robert, también eran conscientes de que una idea desarrollada con éxito, por más disruptiva que sea, no garantiza un triunfo si no sabes presentarla al público.
“Necesitas ‘vender’ bien tu idea a los jurados, así que aplicamos algunas estrategias durante la presentación para poder diferenciarnos de otros grupos con temáticas similares, demostrando que la nuestra funcionaba en la cancha”, cuenta Robert.
Si bien el primer lugar —y los USD 1,100 de incentivo— representan un importante logro en su desarrollo profesional, el equipo coincide en que PULSO también pretende demostrar que la robótica peruana puede responder a problemas que afectan directamente a las personas. “Siempre es bueno ir a problemas sociales”, afirma Robert. “Es importante poder aplicar todo nuestro talento para poder ayudar a otras personas”.
Lejos de distanciarse del conocimiento tras haber culminado su formación universitaria, Diego, Heidinger, Gruzver y Robert buscan —e invitan— a toda la comunidad, ya sea de estudiantes o egresados, a participar en este tipo de competencias no solamente por los reconocimientos, sino —especialmente— para seguir aprendiendo, desafiarse a sí mismos y aportar soluciones al país.
“Siempre es bueno estar a disposición de los problemas públicos, de los problemas sociales”, resume Diego. Mediante PULSO, nuestros cuatro ingenieros demuestran que el potencial y el talento en STEM peruano también pueden diseñar tecnologías innovadoras con impacto real en la vida de los demás.