Eco Wayra: cuando el viento de la PUCP se transforma en energía limpia

25/11/2025

En nuestra universidad, donde las corrientes de aire recorren con fuerza cada pasillo, Katya Cataño y Diego Velarde, de Ingeniería Industrial; Karla Grimarey, estudiante de Economía; y Luis Clemente, de la Escuela de Posgrado PUCP —ganadores del Cuarto Reto de Innovación Ambiental—, vieron en esta realidad cotidiana la oportunidad de generar energía renovable a pequeña escala.

A través de Eco Wayra, proponen iluminar zonas del campus como ‘Digimundo’ para demostrar que la innovación sostenible puede surgir desde ideas sencillas y cotidianas. Una propuesta que convierte la vibración de una cinta tensada en corriente eléctrica, con módulos apilables y capaces de adaptarse a distintos espacios.

Transformar un problema en solución

“Cualquier recurso puede transformarse en energía”, es la frase que inspiró al equipo, rememoran Katya y Diego. Una premisa que les compartió su compañero Luis: la vibración generada por una cinta sometida al viento podía convertirse en energía si se articulaba con imanes y bobinas.

A partir de este principio, se propusieron crear un modelo alternativo a los generadores eólicos tradicionales, cuyo tamaño y dependencia de aspas impiden instalarlos en espacios como un campus universitario.

Diego lo resume así: “La innovación de nuestro módulo es que es apilable y escalable; puedes colocar varios sin perder eficiencia”. El diseño compacto abría un nuevo escenario: aprovechar el viento permanente de la PUCP —favorecido por su cercanía al mar— para generar energía limpia sin ocupar grandes superficies.

Con esa premisa, el equipo buscó construir un prototipo funcional que demostrara el potencial de la idea: una cinta tensada que vibra con el viento, imanes que oscilan, bobinas que capturan esa variación del campo magnético y generan corriente. Una estructura sencilla a primera vista, pero que implicó un proceso riguroso de validación.

Construir, ajustar y volver a empezar

El mayor desafío fue, precisamente, convertir la teoría en un prototipo convincente. “Pensamos que lo terminaríamos en tres horas… pero entre iteración e iteración hicimos casi cinco versiones distintas, recuerda Diego entre risas. Katya coincide: “Fue una etapa de bastante prueba y error”.

Mientras Diego y Luis asumían los ajustes técnicos —mediciones, tensiones, materiales, puntos de instalación—, Katya y Karla se centraban en comunicar con claridad una idea que, por su propia naturaleza, podía volverse demasiado técnica. El Demo Day —etapa final del concurso— puso a prueba ese equilibrio: explicar sin perder precisión, convencer sin saturar de detalles.

Ese día, el prototipo ganó miradas de asombro. “Cuando logramos prenderlo para que viera el funcionamiento, la jueza se quedó con los ojos como plato, recuerda Diego. Ese momento confirmó que su apuesta era realmente disruptiva frente a otras buenas propuestas que dependían de pedales, aspas o rotores manuales.

El plan a futuro: iluminar

Gracias al financiamiento obtenido, Eco Wayra será implementado, como punto de inicio, en ‘Digimundo’, jardines que se encuentran entre el Pabellón V y la huaca que forma parte del Camino Inca: “No hay iluminación en la noche, y nuestro módulo también puede alimentar luminarias”, explica Katya.

El propósito es doble: generar energía y devolver vitalidad a un espacio concurrido por los alumnos que se vuelve inaccesible cuando cae el sol.

Soluciones reales que, comparten, son posibles gracias a su formación en nuestra Facultad. Para Diego, cursos como electricidad —“aunque te hacen sufrir”— terminaron siendo aplicables al diseño del módulo. Katya, por su parte, destaca la mirada integral de la carrera: No necesitas entender el todo técnico, pero sí los principios. Esa perspectiva, sumada a la diversidad del equipo, permitió mantener el proyecto aterrizado, viable y con proyección real dentro del campus.

Atreverse y actuar

Eco Wayra es, sobre todo, una invitación. “Atrévanse” —dice Katya—, “tú no sabes si tu idea puede ser la ganadora”. Diego agrega: “No subestimes; cualquier idea tiene futuro. Participar te permite descubrir en qué eres bueno, qué te gustaría hacer”.

Ambos coinciden en que el enfoque ambiental ya no es opcional. “El cambio ambiental es real. Tenemos que actuar pensando en un futuro sostenible, reflexiona Diego. Katya complementa: “Estamos en una transición energética; necesitamos mayor concientización y acción”.

Y Eco Wayra es una de esas acciones: un recordatorio de que, con creatividad y compromiso, incluso el viento cotidiano puede convertirse en energía para un campus —y mundo— más sostenible.